Cecilia Lesgart (ed.),
Dictadura. Significados y usos de un concepto político fundamental,
Buenos Aires, clacso, 2024, 292 páginas.
En un guiño a la historia conceptual koselleckiana –aunque el libro no asume en su conjunto expresamente su teoría o categorías y se acerca más a la teoría política contemporánea– Dictadura se propone bucear en la indeterminación del concepto y sus avatares y su pregunta surge, como en Koselleck, desde el presente.
De este modo, el libro colectivo va armando no tanto una historia del uso del concepto de dictadura sino de su relación con otros conceptos, con los que el de la dictadura se ha ido vinculando, en la teoría de ciertos autores, a lo largo de la historia, o en distintas latitudes. Así aparecen conceptos y tradiciones como golpe de Estado de la mano de Luciano Nossetti; dictadura y república en el análisis de Gabriela Rodríguez Rial; cesarismo y bonapartismo en la pluma de Eduardo Rinesi, o el concepto marxista de dictadura del proletariado en las reflexiones de Esteban Domínguez Di Vincenzo y Lucía Vinuesa. Pero no solo aparecen conceptos sino también autores, y así Cecilia Lesgart y Mariana Berdondini nos introducen a Robert Michels para pensar la concentración y personalización del poder político; Ricardo Laleff Ileff la figura de Ernst Fraenkel y su concepto del Estado dual y su contrapunto con la dictadura de Carl Schmitt, y las referencias de Gastón Souroujon a la obra de Jacob Talmon y su concepto de democracia totalitaria. También entre conceptos y discusiones teóricas puede ubicarse el sugerente trabajo de Julián Melo y Javier Franzé sobre pluralismo y autoritarismo.
En algunos casos irrumpen los casos históricos y la temporalidad, como en el trabajo de Lorena Soler sobre Paraguay y su larga dictadura; en el de Concepción Delgado Parra acerca de México; en el de Cecilia Lesgart sobre el autoritarismo en el franquismo, en el de Lorena Pontelli sobre las revistas de las organizaciones revolucionarias, o en el trabajo sobre la “infectadura” en el contexto de la pandemia de covid-19 por Sabrina Morán.
En todas estas investigaciones el acento está puesto en iluminar alguna arista de las complejidades teóricas a las que se enfrentan la dictadura y sus parecidos de familia. Para quienes hacen historia de las ideas políticas esta es una obra potente que invita al cruce productivo entre la historia conceptual y la teoría política para darle carnadura teórica e histórica al devenir de un concepto que, con nuevos ropajes, sigue vigente.
Martina Garategaray
unq / conicet / uba
Elías J. Palti,
Intellectual History and Conceptual Change: Skinner, Pocock, Koselleck, Blumenberg, Foucault, and Rosanvallon,
Cambridge, Cambridge University Press, 2024, 283 páginas.
El trabajo recoge versiones ligeramente modificadas de un conjunto de conferencias que Elías J. Palti impartió en la Universidad de Cambridge durante mayo de 2022. El contexto en el que tuvieron lugar fue el de las John Robert Seely Lectures, un prestigioso ciclo bienal organizado por el Centro de Pensamiento Político afiliado a la mencionada universidad, que desde sus inicios ha contado con la participación de destacadas figuras del panorama teórico-social y político contemporáneo, como James Tully, Martha Nussbaum, Seyla Benhabib, Pierre Rosanvallon o Axel Honneth.
La serie de estudios que Palti ofrece en este libro se halla interpelada por el interrogante de la producción del cambio intelectual de larga duración y la posibilidad del desarrollo de un marco teórico propicio para la comprensión de los sistemas de conocimiento del pasado. Atendiendo a la llamada nueva historia intelectual, y centrándose principalmente en las contribuciones convergentes de la Escuela de Cambridge, la corriente alemana de la Begriffsgeschichte y la tradición estructuralista francesa que, entre otras cosas, ha posibilitado el desarrollo de una arqueología del saber, el autor persigue tres grandes propósitos. En primer lugar, reconstruir las teorías animadas por cada una de estas contribuciones, resaltando cómo ellas, al hacer hincapié en registros lingüísticos diferentes –esto es, el pragmático, el semántico y el sintáctico– han conseguido reformular exitosamente los enfoques tradicionales de un campo historiográfico de por sí ya peculiar. El segundo objetivo de la obra consiste en dar cuenta de las inconsistencias constitutivas de este cuerpo diverso de contribuciones. En un tercer y último paso, Palti se propone situar las teorías histórico-conceptuales, estudiadas al interior de una perspectiva histórico-conceptual, lo que es tanto como decir que intenta, en un punto, hacer sitio a una historia intelectual de la así llamada nueva historia intelectual.
Compuesto por diez capítulos, en los que comparecen J. G. A. Pocock, Quentin Skinner, Reinhart Koselleck, Michel Foucault, Hans Blumenberg y Pierre Rosanvallon, el libro de Palti brinda un análisis crítico de una serie de contribuciones teóricas y metodológicas centradas en discursos o lenguajes que en décadas recientes han modelado esa división temática de la historiografía que es la historia intelectual.
Santiago M. Roggerone
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François Hartog,
Départager l’humanité. Humains, humanismes, inhumains,
París, Gallimard, Bibliothèque des histoires, 2024, 352 páginas.
A diferencia del verbo francés partager que, con relativa facilidad, podríamos traducir como “dividir”, “repartir” o “compartir”, no es nada sencillo encontrar un equivalente para départager. Si bien la versión castellana más tosca y usual es “desempatar”, lo cierto es que también podría traducirse como “separar”, “distinguir”, o bien “decidirse en favor de algo o alguien”, siempre con un carácter negativo. Y es en la concurrencia entre ambos verbos donde pivota esta obra de François Hartog a través de una historia conceptual de “humanidad” junto con todos sus posibles términos derivados y asociados desde el anthrôpos de los antiguos griegos hasta el antropoceno y el poshumanismo. Así pues, más que “desempatar” entre diferentes tipos de “humanidades”, lo que Hartog propone aquí es historizar, contextualizar y asumir como “tipos ideales” un decurso que gira alrededor de los tres términos presentes en el subtítulo, es decir, la invención de los “humanos”, su objetivación a través de los “humanismos” y los afanes destructivos “inhumanos”. Se trata de figuras históricas que han sufrido un movimiento constante de “unificación” (partage) y “separación” dual y desigual (départage) a lo largo de las múltiples representaciones conceptuales que nuestra especie elaboró para referirse a sí misma con relación al tiempo. Esta obra, en realidad, conforma una suerte de díptico con Chronos. L’Occident aux prises avec le temps (2020). Allí, Hartog recuperaba los “regímenes cristianos de historicidad” de tres conceptos (chronos, kairos y krisis) que también analiza hasta el presente en un marco de larga duración. En conjunto, ambas obras corresponden a una nueva etapa de su producción que, desde hace más de dos décadas, se insinuó primero con aquella que codirigió con Jacques Revel, Les usages politiques du passé (2001) y tuvo luego su apoteosis con el ya clásico Régimes d’historicité. Présentisme et expériences du temps de 2002. Tras haber iniciado su derrotero intelectual en los años 1980 con trabajos casi estrictamente historiográficos sobre Heródoto, Fustel de Coulanges, ediciones críticas de Plutarco y Polibio y la provechosa antología L’Histoire d’Homère à Augustin (1999), a partir de nuestro siglo, Hartog comenzó a pensar la disciplina desde un punto de vista más epistemológico, lindero con la filosofía y en un marco de interrogaciones sobre cómo ver y creer en el pasado bajo el desconcierto del mundo contemporáneo, con Évidence de l’histoire. Ce que voient les historiens (2005) y Croire en l’histoire (2013). Tales ejercicios de reflexividad han decantado en la práctica de una historia conceptual que, sin confesarlo, tampoco deja de permutar métodos y técnicas con la historia intelectual.
Andrés G. Freijomil
ungs / conicet
Elías J. Palti,
Misplaced Ideas? Political-Intellectual History in Latin America,
Oxford, Oxford University Press, 2024, 201 páginas.
Desde una perspectiva histórico-intelectual, este estudio, que en su integridad no constituye una mera traducción al inglés de un libro previo de su autor, publicado en 2014 –se trata, en lo fundamental, de un trabajo diferente–, examina cómo ha sido concebida la identidad latinoamericana a lo largo de distintas épocas y en medio de contextos conceptuales divergentes. En esta obra, en efecto, a Elías J. Palti le interesa desentrañar los fundamentos teóricos sobre los que se han erigido tanto dicha identidad como algunas de sus críticas, enfatizando la historicidad y contingencia a ellos inherentes. Recuperando el tópico de las ideas fuera de lugar, abordado en su momento por Roberto Schwarz, Palti problematiza la cuestión misma de la circulación y recepción de productos culturales provenientes de los centros que, supuestamente, y sin más, acontece en las periferias.
Tras ofrecer un análisis de los orígenes de la historia de las ideas en América Latina como disciplina académica que tiene lugar de la mano de Leopoldo Zea, el libro propone a sus lectores seguir dos grandes direcciones. Una de ellas es desandar un camino que conduce desde la vieja historia de las ideas hacia la filosofía latinoamericana y las críticas que esta recibió por parte de la teoría de la dependencia. La otra dirección barajada supone transitar un recorrido a través del cual los problemas inherentes al empleo de los esquemas tradicionales de la historia de las ideas, a la hora de interpretar fenómenos y procesos históricos concretos, se hacen manifiestos.
Convencido de que la perspectiva de una historia conceptual es mejor que la derivada del tópico de las ideas fuera de lugar para comprender los debates regionales sobre las categorías principales de los discursos políticos modernos, Palti, en las dos partes de la obra, se esfuerza por desasociar el estudio de la historia intelectual latinoamericana del plano de la mera anomalía local. A lo largo de unas doscientas páginas en las que se hacen presentes no solo Zea y Schwarz sino también autores tan diversos como Arturo Roig, Rodolfo Kusch, Enrique Dussel, Tulio Halperin Donghi o Santiago Castro-Gómez, Misplaced Ideas? invita, además, a entender el análisis de dicha historia intelectual latinoamericana como una modalidad efectiva para plantear problemas teóricos cuya relevancia trasciende singularidades, y se conecta con los marcos más generales a través de los cuales actualmente la disciplina historiográfica se desarrolla.
Santiago M. Roggerone
unq / conicet
Martín Pedro González y Juan Manuel Romero (eds.),
La historia intelectual frente al desafío del “giro global”. Nuevos debates y propuestas,
Buenos Aires, Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, 2024.
El llamado “giro global” no solo supuso nuevos desafíos para la historiografía en general sino también para la historia intelectual en particular, giro tras el cual no dejó de verse desafiada en sus potencialidades y límites analíticos, tanto en el plano conceptual como en el metodológico. Tal es lo que se advierte en esta obra colectiva cuyos capítulos fueron traducidos por primera vez al castellano, compilados y prologados por Martín Pedro González y Juan Manuel Romero, tras una selección de autores muy cuidada. Gregory Claeys, por ejemplo, cuestiona las diferentes concepciones de republicanismo y liberalismo mediante el análisis de los orígenes de los derechos de los trabajadores británicos a fines del siglo xviii, a través de ciertas herramientas que lo ayudan a repensar las relaciones entre lo local y lo global, así como a discutir las ideas radicales de la década de 1790 en el marco del contexto lingüístico inglés. Se incluye también una entrevista a Quentin Skinner, quien revisa una serie de cuestiones clásicas de la historiografía intelectual como las ideas de contexto e intención. Sobre esta línea, Keith Michael Baker, se permite comparar los fenómenos revolucionarios en Inglaterra (1688) y Francia (1789) a través del análisis semántico del concepto de “revolución” mediante el uso de Big data digital en diferentes contextos y temporalidades. Con todo, el “giro global” ha puesto en discusión no solo la historización de “lo” intelectual, sino también la propia espacialidad en un mundo donde la frontera entre lo local y lo global se vuelve difusa mientras el tiempo histórico se acelera. Estas cuestiones son revisadas por David Armitage y Franz Fillafer. Armitage analiza lo que denomina “giro internacional”, un movimiento historiográfico que, a través de la creación de un marco imaginario de relaciones históricas, permite observar las limitaciones explicativas de las historias nacionales. En el mismo sentido, Fillafer explica cómo los procesos históricos globales fueron los que, en realidad, dotaron a la historia global de sus herrajes metodológicos y conceptuales. Finalmente, Richard Whatmore, a quien le debemos una de las principales vulgatas de la historia intelectual, desentraña el estado de la disciplina en la actualidad y nos invita a pensar que, siempre y cuando la historia intelectual sea capaz de nutrirse de las discusiones historiográficas que ella misma suscita, mantendrá sus promesas de enfoque disruptivo en la disciplina.
Nahuel Iñarra
ungs
Michel Foucault,
Entretiens radiophoniques, 1961-1983, edición de Henri-Paul Fruchaud, prefacio de Henri-Paul Fruchaud y Frédéric Gros,
París, Flammarion-Vrin-Institut national de l’audiovisuel, 2024, 944 páginas.
“Los griegos decían que las palabras (paroles) tenían alas. Nosotros sabemos que el lenguaje en absoluto tiene esa eterna y rápida existencia, sino que nace al ras de nuestros gestos, habita en nuestra piel y nuestros huesos a media voz y nunca se libera del todo de aquella caverna sonora que somos”. Tal es lo que sostenía Michel Foucault en enero de 1963 en una emisión radial de France III National (que, a partir de ese año, pasará a llamarse France Culture) sobre los lenguajes de la locura y los usos de la palabra. Se trata de una de las 63 entrevistas radiofónicas ofrecidas por Foucault entre 1961 y 1983 que reúne este inestimable volumen, producto de un nuevo malabar jurídico tras la célebre negativa del autor a que se publicasen escritos póstumos. Esta compilación (que no reúne las emisiones televisivas y, únicamente, contempla las radiales ofrecidas en territorio francés) puede leerse de múltiples modos: como una introducción a la obra foucaultiana elaborada par lui-même tras confrontarla con sus entrevistadores o con los eventuales invitados a participar en cada diálogo (pasan por allí, salvo Vigilar y castigar, casi todos los trabajos que publicó en ese período) o como escenario de la meticulosa fabricación de un perfil intelectual en y ante la esfera pública a lo largo de veinte años; Foucault comparece aquí como comentarista de obras publicadas por otras figuras (como El miedo en Occidente de Jean Delumeau), como intelectual que toma firme posición ante el devenir de las ciencias sociales, del estructuralismo o de la “nueva” historia, como interlocutor de sus colegas contemporáneos (entre otros, Louis Althusser, Roger Chartier, Gérard Genette, Georges Gusdorf o Régis Debray) y, en definitiva, como disertante con todas las marcas de oralidad que se distinguen del habitual registro escrito que todos consultamos para interpretar o utilizar su obra. En este último sentido, la obra funciona como el complemento perfecto de Dits et écrits (1954-1988) donde se incluye una emisión radial del 4 de abril de 1978 sobre “la ley del pudor” de la cual, en este volumen, se ha prescindido. Las respuestas extensas, algunas calmas y otras más exacerbadas, las explicaciones y sobreexplicaciones detalladas, las frases lacónicas, los silencios y las dudas aparecen una y otra vez a lo largo de estas casi mil páginas de transcripciones. Se trata de una fuente documental de un valor incalculable que, desde luego, se suma como nueva “obra” a las recientes resurrecciones de sus cursos y conferencias ante los cuales y pese a su piadosa última voluntad, los apetitos del científico (y del mercado editorial) son incapaces de resistirse.
Andrés G. Freijomil
ungs / conicet
Gabriel Nardacchione y Matías Paschkes Ronis (compiladores),
El lado B de la sociología. Un recorrido del pragmatismo en la teoría,
Buenos Aires, Teseo, 2024, 448 páginas.
Desde hace algunos años en la Argentina se viene practicando una forma de quehacer sociológico que no responde a los paradigmas tradicionales de la sociología como el estructuralismo, el funcionalismo o el individualismo metodológico; por el contrario, se monta sobre una crítica a estos. Producto de herramientas teórico-metodológicas que se han puesto a disposición en formación de grado y posgrado en las ciencias sociales, se puede advertir de modo más frecuente el abordaje de “los problemas públicos”, el foco en el modo en que los actores con sus acciones construyen el contexto (que los afecta), en “seguir a los actores y sus objetos”, con un fuerte énfasis en la descripción. Este libro, compilado por Gabriel Nardacchione y Matías Paschkes Ronis, pone de relieve la perspectiva que subyace a estas nuevas aproximaciones: el “giro pragmático”.
La novedad no viene dada tanto por los autores que dan origen a esta perspectiva, porque se trata de referentes del pragmatismo clásico como William James, John Dewey, Charles Pierce, sino por la forma de enseñar y practicar la sociología. En este sentido, los compiladores proponen con este libro trazar una genealogía de la teoría social diferente al canon, pero también dar cuenta de una pedagogía situada y fiel al pragmatismo. Respecto de lo primero, se describe el modo en que en su propia cátedra (en la carrera de Sociología de la uba) trabajan los actores y la acción situada con los estudiantes. En cuanto a lo segundo, buscan ofrecer un abordaje sistémico sobre autores que habitan los diseños curriculares de las carreras de Sociología, pero de una manera desarticulada o marginal que no permite organizarlos dentro de una perspectiva.
Para ello, el libro organiza el abordaje en cuatro grandes partes: El pragmatismo clásico; La Escuela de Chicago; El interaccionismo simbólico y la etnometodología; La sociología pragmática francesa. Como se puede advertir, se trata de un recorrido transatlántico entre la sociología norteamericana y la francesa. En los capítulos de cada sección participan investigadoras e investigadores formados y en formación de Argentina y Uruguay, la mayoría docentes de sociología, que abordan a referentes de las diferentes escuelas, como William Thomas, Robert E. Park, Alfred Schütz, Erving Goffman, Howard Becker, Antoine Hennion, entre otros. También se incluyen textos originales de Bruno Latour, Luc Boltanski y W. Thomas, por ejemplo. La última parte del libro aborda uno de los aportes del giro pragmático: el estudio sobre los problemas públicos.
Esta corriente sociológica permite nuevas narraciones de fenómenos contemporáneos, pero también puede ser útil a la historia social, cultural e intelectual.
Dhan Zunino Singh
unq / conicet
AA.VV.,
Servitudes et grandeurs des disciplines,
París, Gallimard, nrf Essais, 2025, 232 páginas.
“nrf Essais no es una colección en el sentido en que comúnmente hoy se entiende esa palabra. No es la ilustración de una sola disciplina y, menos aún, la portavoz de una escuela o de una institución. nrf Essais es el ambicioso envite de ayudar en la defensa y restauración de un género: el ensayo […] El ensayo es una interrogación en cuyo seno la pregunta, tras los desplazamientos que opera, importa más que la respuesta”. Así presentaba el editor Éric Vigne una de las colecciones más prestigiosas de la editorial Gallimard que, gracias a los buenos oficios de Pascal Quignard, comenzó a dirigir en abril de 1987. Tras suceder a la ya legendaria colección Les Essais, creada en 1931 y cuyo acervo llegó a contar con 229 títulos de investigación en ciencias humanas, sociales y políticas, con Vigne el catálogo no hizo sino aumentar su prestigio, sobre todo, al acudir a los problemas del presente y animar la inclusión de numerosas traducciones de obras extranjeras. Desde entonces, por allí han pasado Jared Diamond, Jürgen Habermas, Jack Goody o George Steiner, entre muchos más. Tras casi cuatro décadas a cargo de nrf Essais y otras colecciones de Gallimard, Vigne, antes de jubilarse, quiso ofrecer un balance sobre la situación del “ensayo”, un género que, sin perder su élan literario, tal vez hoy ya no pueda quedar plenamente escindido del mundo científico ni tampoco de la tracción que los saberes institucionalizados suelen provocar en sus mentores. De allí su convocatoria para pensar cómo operan las “disciplinas” en términos de servidumbre o grandeza. Si bien la obra, en principio, no deja de tener algo de homenaje editorial, lo cierto es que la propuesta fue mucho más allá y, a juzgar por el tono de los capítulos, logró desmarcarse de cualquier afán celebratorio. Allí fueron invitados filósofos, sociólogos, historiadores y teóricos de la literatura (Pierre Birnbaum, Luc Boltanski, Pierre Bouretz, Johann Chapoutot, Robert Darnton, Pascal Engel, Laurence Fontaine, Axel Honneth, Christian Jouhaud, Judith Lyon-Caen, Thomas Pavel, Philippe Roussin, Jean-Marie Schaeffer y Dominique Schnapper) a fin de que, a partir de sus propios métodos, repensaran el concepto de “disciplina” en un intento por indagar dos lagunas que Vigne ha identificado en la cultura universitaria francesa. Por un lado, la contradicción entre la promoción de investigaciones interdisciplinares en ciencias humanas, sociales y naturales, pero sometidas a un régimen de evaluación que continúa siendo disciplinar. Por el otro, la necesidad de una historia global o regional de las disciplinas en su conjunto que trascienda las descripciones diacrónicas de burocratización y permita recrear sus condiciones de transmisión. Un proyecto en esbozo que resulta muy promisorio.
Andrés G. Freijomil
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Chris Wickham,
El asno y la nave. La economía mediterránea de 950 a 1180, traducción del inglés por Tomás Fernández Aúz,
Barcelona, Crítica, 2025, 1376 páginas.
“Hay un campo que desespera al investigador por la mediocridad de sus fuentes: el de los intercambios locales […] Triste oscuridad, puesto que si consiguiéramos disiparla pondríamos en claro el hecho primordial de la historia de estos siglos: la separación del excedente de producción, tan necesario para iniciar una economía de intercambio y de circulación de numerario”. Así precisaba en 1982 Robert Fossier el estado de las investigaciones sobre el comercio mediterráneo entre los siglos x al xii y tal es, casi exactamente, lo que Chris Wickham acaba de disipar con esta nueva obra monumental destinada a convertirse en otro clásico de la historiografía: reconfigurar por completo esa economía comercial de la “Edad Media central” (tal el nombre que suelen asignarle los historiadores ingleses a aquel período), a través de su doble vertiente, la interior y la exterior, la terrestre y la marítima, representadas, en suma, por el asno y la nave. En ese marco, Wickham sostiene que el crecimiento económico de los siglos x al xii solo se explica a partir del intercambio de mercancías a granel (y no de los artículos de lujo que siempre fueron marginales), de las estructuras regionales y locales como necesario punto de partida y de la demanda por parte de las élites y los campesinos. Cualquier obra publicada por Wickham constituye un suceso, no solo para la historia medieval, sino para la historiografía en general puesto que siempre funciona como un formidable modelo de investigación. Tras los pasos de historiadores como Shelomo Goitein y Jessica Goldberg y un notable uso de la guenizá de Ben Ezra en El Cairo (es decir, aquellas cámaras contiguas a una sinagoga donde los judíos depositaban los objetos sagrados inutilizables –rollos, documentos con errores o mantos de oración– que, al no poder ser destruidos por el hombre, luego de un tiempo, eran enterrados para evitar su profanación) Wickham demuestra que la “revolución comercial” italiana no inauguró aquel crecimiento, sino la formidable red comercial que desarrollaron los mercaderes judíos con el lino. A juzgar por el período tratado, esta obra podría funcionar como la continuidad de Una historia nueva de la Alta Edad Media, 400-800 (2005); sin embargo, mientras allí la estructura era temática, aquí es regional (Egipto, África del norte y Sicilia, Bizancio, la España islámica y Portugal e Italia central y septentrional). Ante la historia socioeconómica que abreva en ambas obras, el lector podrá integrar los aspectos políticos y culturales tal como el autor los entiende con otro de sus trabajos medulares, El Legado de Roma. Una Historia de Europa de 400 a 1000 (2009) y, para divisar su concepción global de todo el Medioevo, Europa en la Edad Media, una nueva interpretación (2016).
Andrés G. Freijomil
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Agustín Cosovchi y José Luis López-Barajas,
Nueva Historia del comunismo en Europa del Este,
Buenos Aires, Siglo XXI, 2024, 270 páginas.
Este libro se propone como una historia general mínima del comunismo en Europa del Este, abordando sus principales problemáticas y debates historiográficos. A través de seis capítulos y un epílogo, el trabajo presenta un recorrido desde los orígenes del socialismo en Europa central y oriental hasta la disolución de las experiencias comunistas en el poder, basándose en una considerable bibliografía poco accesible para el lector hispanohablante.
Si bien este trabajo se inscribe en los estudios sobre el comunismo que, especialmente en América Latina, cuestionan las argumentaciones que caracterizaban las prácticas de los actores locales como meros instrumentos de la Unión Soviética, su objeto de análisis se centra en los comunismos que lograron consolidarse en el poder y contempla una región que, si bien comparte procesos y problemas comunes que permiten considerarla una unidad analítica, exhibe diferencias y variantes importantes. Por ello, se sostiene que el socialismo que se estructuró en la región y su trayectoria histórica no constituyeron un campo homogéneo resultante de los dictámenes de Moscú.
La obra establece que el desarrollo del comunismo estuvo marcado por dos componentes esenciales: la cuestión de la modernización y la preocupación cambiante que esta implicó a lo largo de su historia, así como la problemática de la cuestión nacional, arrastrada desde el siglo xix en la región. La inquietud por impulsar un socialismo dinámico, sustentable e incluso más democrático representó un campo de experimentación que se abrió con el posestalinismo y que persistió incluso después de los sucesos de Praga.
La imagen gris y rígida con la que frecuentemente se caricaturiza al bloque del Este se cuestiona en este trabajo. Asimismo, se invita a repensar las argumentaciones que centraron su atención en la caída del llamado socialismo real como una pugna entre la sociedad civil y un poder totalitario inmutable. Lejos de presentarse como un sistema irreformable, en varias ocasiones los Estados socialistas demostraron su capacidad de cambio, impulsado por la propia dirigencia en el poder.
Después de más de treinta años de la caída del muro de Berlín, resulta urgente realizar un balance histórico serio sobre la experiencia y la derrota del socialismo en el siglo xx, y este libro contribuye a ello. Esa será la condición primordial para reconsiderar un futuro posible.
Juan M. Martiren
unsam / uba
Juan David Murillo Sandoval,
Conexiones libreras. Una historia transnacional del libro en América Latina 1870-1920,
Villa María y Bogotá, Eduvim y UNIAndes, 2024, 546 páginas.
El libro de Murillo Sandoval explora el vasto universo de la base material de la comunicación entre comunidades letradas de América Latina mediante la restitución de las redes de intercambio de libros en el continente. Desplazando la mirada de las figuras intelectuales más reconocidas, y a las que frecuentemente se dedica más atención, se detiene en el flujo de circulación de bienes impresos promovido por libreros, impresores, tipógrafos y bibliotecarios. Estos agentes fueron claves en la construcción de lazos de solidaridad cultural a escala transnacional, decisivos para el mutuo reconocimiento de las producciones intelectuales latinoamericanas (pp. 19-20).
La geografía del libro que ofrece esta obra de Murillo se concentra en los circuitos forjados entre la Argentina, Colombia y Chile, aunque esto permite observar las conexiones con otras latitudes transcontinentales en las cuales ese capitalismo de edición se configuró a partir del último tercio del siglo xix. Especial atención merece la reconstrucción de las modalidades que adoptó el comercio librero a escala continental, cuya dinámica no escapó a las variaciones del mercado global, a las conflagraciones políticas nacionales y a la decisiva expansión de los lectorados en los primeros años del siglo xx.
A lo largo de nueve capítulos, Murillo presenta las transformaciones de la industria tipográfica en América Latina y el surgimiento de las grandes bibliotecas nacionales como ámbitos de saber especializado. Asimismo, se interesa por la consolidación de una red de librerías que permiten analizar las conexiones entre diferentes profesionales del comercio de bienes impresos, de los vínculos entre bibliófilos y de la construcción de catálogos como medio material de conocimiento de la realidad librera. El interesante trabajo de Murillo no pierde de vista la dimensión “diplomática del libro” en contextos de aspiraciones de dominación panamericana, de la consolidación de París como ciudad-faro o de nuevos avances del hispanismo a través del análisis de las intervenciones de editores e intelectuales en la formación de una red de conocimiento librero latinoamericano.
Ezequiel Grisendi
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Paula Bruno y Sven Schuster (directores),
Mapamundis culturales. América Latina y las Exposiciones Universales, 1867-1939,
Rosario, Prohistoria, 2023, 308 páginas.
Este libro se inserta en el campo de los “exhibitions studies” mostrando la vitalidad que el área ha experimentado en las últimas décadas. En diálogo con las producciones más recientes y renovadoras, Bruno y Schuster realizan una doble propuesta: por un lado, acercarse al estudio de las ferias internacionales desde el mirador latinoamericano y, por el otro, superar las limitaciones que la perspectiva nacional ha mostrado para su abordaje. Para ello, la obra recurre a los enfoques trasnacionales y multidisciplinarios como vías posibles para explorar la complejidad de las Exposiciones Universales. Esa densidad es captada por la noción de “mapamundis culturales” postulada por Bruno, mediante la cual indica que las ferias internacionales “fueron representaciones del mundo generadas en momentos específicos, atendiendo a intereses dominantes, cosmovisiones y alineamientos geopolíticos” a la vez que “eventos en los que había tantas formas de presentar y exhibir el mundo conocido como de poner en jaque esos ordenamientos” (p. 16).
Mapamundis culturales, el libro, trama algunos fragmentos de esa historia tanto como los modos en que esa historia ha sido contada. En efecto, la revisión historiográfica tiene en la obra un espacio destacado y a ella están dedicadas la introducción (Paula Bruno), el epílogo (Sven Schuster) y el primer capítulo (M. Elizabeth Boone). Por su parte, los restantes ocho capítulos del libro, escritos por Sven Schuster, Sylvia Dümmer Scheel, Georgina Gluzman, María José Jarrín, Carla Lois, Juan David Murillo Sandoval, Paula Bruno y Alejandra Uslenghi, se centran en el estudio de casos específicos y ponen en juego la apuesta del volumen al examinar momentos de la “era de las exposiciones” desde una perspectiva latinoamericana, trasnacional y multidisciplinaria. Desde allí se analiza, como sintetizó Bruno, “la participación de países, actores, representaciones y discursos sobre la región que circularon en los eventos internacionales” (p. 15) realizados entre 1867 y 1939.
Silvina Cormick
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Gabriela Cano y Saúl Espino Armendáriz (coordinadores),
Diccionario biográfico de mujeres de El Colegio de México. Las generaciones constructoras,
Ciudad de México, El Colegio de México, 2024, 398 páginas.
El de los diccionarios es un espacio donde se libra una batalla por la vida y muerte simbólicas de los agentes sociales, por la apropiación del capital simbólico (reconocimiento, prestigio, autoridad, etc.). Compuesto de 123 entradas, el gran mérito de este Diccionario biográfico de mujeres de El Colegio de México es haber visibilizado, recuperado y rehabilitado el papel de toda una categoría social, la de las mujeres, en la formación e historia de una institución académica, la de El Colegio de México. Pero con una novedad adicional: el acto de conocimiento (y reconocimiento) y memoria de las mujeres que se propone este diccionario incluye a una categoría específica de mujeres, la de las empleadas administrativas (bibliotecarias, secretarias, etc.), categoría “no esperada” según las normas de un diccionario de una institución académica, que habitualmente reserva las entradas y, por tanto, la visibilidad, a los consagrados de la institución, es decir, a sus académicos. En ese sentido, este diccionario lleva a cabo un movimiento de doble incorporación: incorpora al cuerpo de la institución a las mujeres que con sus prácticas contribuyeron a dar cuerpo al “cuerpo”, pero cuyos nombres no suelen figurar en las habituales reconstrucciones públicas (hagiografías, memorias institucionales, etc.) del cuerpo: las profesoras e investigadores, por un lado, y las empleadas y/o el personal de jerarquía técnico-administrativa, por el otro. Así, este nuevo diccionario representa también una apuesta que va un poco a contramano de la tradicional función social de los diccionarios: la de “consagrar” a los ya “consagrados”. Las entradas son de corta extensión, pero, pese a su brevedad, consiguen trazar un perfil de la trayectoria y la producción intelectual de la biografiada a la vez que una ponderación de su importancia para el campo de las ciencias sociales y las humanidades en que esta se inscribe. Cierra el diccionario un anexo estadístico elaborado por los coordinadores del volumen con información sobre la participación de las mujeres, sea en el total de las personas tituladas y graduadas de los programas de posgrado de los diferentes centros del Colegio, sea en los cargos de dirección ocupados, en la dirección y/o codirección de tesis y en la producción de libros publicados por la institución entre 1940 y 2022, información que complementa y permite poner en perspectiva las experiencias de cada una de las mujeres retratadas.
Alejandro Blanco
unq / conicet
Alexandra Pita González,
Renovación. Boletín de ideas, libros y revistas de la América Latina. 1923-1930,
Colima, Universidad de Colima, 2025, 266 páginas.
El libro de Alexandra Pita González, especialista en historia intelectual latinoamericana, vuelve sus pasos sobre su primer tema de investigación: la Unión Latino Americana y el Boletín Renovación. Este regreso es, con todo, uno parcial puesto que parte de un nuevo recorte y nuevas preguntas y ofrece a los investigadores novedosos documentos sobre la publicación.
En su trabajo pionero, La Unión Latino Americana y el Boletín Renovación. Redes intelectuales y revistas culturales en la década de 1920 de 2009, ofrecía una reconstrucción de la revista que apenas se asomaba a la sección que ahora se propuso indagar: la sección de libros y revistas mediante la cual Renovación buscaba propiciar el intercambio de ideas entre la intelectualidad de América Latina. El interés de la autora por esa zona de la publicación se vincula con sus potencialidades para el estudio de las redes intelectuales. En efecto, su objetivo es “estudiar la posibilidad metodológica del análisis de una red intelectual a través de la circulación de bienes culturales y capitales simbólicos” (p. 17). De ese modo, la propuesta parte de la sección de libros y revistas para acercarse al “universo humano”, a los “bienes culturales” y al “capital simbólico” que lo tramaron a fin de conocer las redes intelectuales que lo conformaron y la circulación y el intercambio de ideas que la revista propició.
El libro se compone de cinco capítulos, el índice de Renovación y tres anexos documentales. Una consideración sobre el estudio de las publicaciones periódicas, sobre su investigación con la revista y sobre los objetivos del libro dan inicio a la obra. Los capítulos se centran en la revista y en su sección sobre libros y revistas. El primero atiende al grupo de intelectuales que fundó la publicación y, luego, la organización Unión Latino Americana, y evalúa la importancia de esa sección para el boletín. Los tres siguientes se detienen en ella para examinar el “universo humano”, los “bienes culturales” y los “capitales simbólicos” que circularon por sus páginas. Finalmente, en el último capítulo, la autora da cuenta de la digitalización del boletín y presenta el índice de la revista y los anexos documentales. Su reflexión final sobre el análisis de las secciones de una publicación y su uso como fuente para el estudio de las redes intelectuales dan cierre al nuevo libro de Pita González.
Silvina Cormick
unq
Nicolás Dip (coordinador),
La nueva izquierda en debate. Miradas desde la historia reciente de América Latina,
Rosario, Prohistoria, 2024, 175 páginas.
Qué hay de nuevo en la, ya vieja, nueva izquierda, podría ser una pregunta disparadora para el conjunto de artículos que integran este volumen en el que –retomando la senda que los autores y autoras vienen transitando hace ya varios años– se aborda, desde diversas entradas, geografías, latitudes y problemas, qué se entiende por nueva izquierda, la utilidad de la categoría y su derrotero en la región.
Las geografías elegidas son México, Argentina, Chile, Colombia y Uruguay, aunque el trabajo las excede; y si bien la temporalidad se centra en los años sesenta-setenta, a poco andar, también esas décadas se ven desbordadas hacia atrás y hacia adelante en busca de rupturas y continuidades explicativas.
Los actores y los soportes elegidos son también muy sugerentes; Aldo Marchesi sigue las trayectorias de actores intelectuales-políticos como Oscar Waiss, Francisco René Santucho y Vivian Trías que no abrazaron las armas. Vania Markarian recupera las cartas y las redes personales de hombres de la cultura como Benito Milla y Luis Mercier Vega en torno al Congreso por la Libertad de la Cultura, mientras que Eric Zolov hace foco en las prácticas y las subjetividades culturales de los jóvenes en México. También desde la historiografía mexicana Elisa Servín se centra en revistas para recuperar, desde espacios académicos y universitarios, la trayectoria de un grupo integrado entre otros por Carlos Fuentes, Víctor Flores Olea y Enrique González Pedrero. Fernando Herrera Calderón, por su parte, hace foco en el surgimiento de los estudiantes revolucionarios mexicanos como agentes del cambio antes de las luchas armadas, y Sandra Jaramillo Restrepo, tomando, al efímero Partido de la Revolución Socialista en Colombia, repasa la configuración una nueva izquierda intelectual. Rafael Rojas ofrece una mirada sobre Latinoamérica desde la emblemática New Left Review llegando hasta los años ochenta y, por último, Vera Carnovale piensa los vínculos entre humanismo, violencia revolucionaria y derechos humanos en organizaciones guerrilleras y de derechos humanos tanto en lo discursivo como en las prácticas.
Todos ellos introducen la contingencia e indeterminación, las visiones superpuestas y conflictivas de las derivas políticas e intelectuales de esos años y van construyendo un mosaico que ofrece pistas muy sugerentes para una historia intelectual, política, cultural y transnacional de la izquierda latinoamericana en la segunda mitad del siglo xx.
Martina Garategaray
chi / conicet / uba
Pilar González Bernaldo
de Quirós,
Argentina hasta la muerte. Políticas de nacionalidad y prácticas de naturalización, siglos xix y xx,
Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2024, 491 páginas.
Una historiadora franco-argentina elige incorporar al comienzo de su nuevo libro un epígrafe de un joven novelista senegalés que habita, como ella, en suelo francés. La coincidencia no parece ociosa. De entrada, las preguntas por la nacionalidad desbordan los planos formales más transitados, para seguir una búsqueda, por momentos descomunal, de otros rastros, en apariencia ausentes o poco visibles.
La investigación de Pilar González Bernaldo se propone nada menos que desnaturalizar una categoría jurídica de hondo arraigo, como es la nacionalidad (asimilada largamente a la noción de ciudadanía) y abordarla como objeto histórico. Para ello repone una inquietud que parte del presente (el fenómeno extendido de las ciudadanías múltiples y los varios pasaportes) y un diagnóstico insuficiente sobre el pasado (las dos opciones de la migración territorial: ser nacional o extranjero). Ambas observaciones estimulan una apuesta ambiciosa cuya hipótesis general, de explicitada simpleza, contrasta con el despliegue analítico y empírico realizado para identificar y comprender los muy diferentes usos de la nacionalidad (reconocida, otorgada, negociada), a lo largo del tiempo y en diversos contextos (locales, regionales, globales).
Una mirada de conjunto a sus ocho capítulos nos adelanta el interés de la autora por conectar el espacio normativo de la nacionalidad (los primeros cuatro capítulos) con el universo de las prácticas de naturalización (los cuatro capítulos restantes). La consideración de los debates jurídicos, la formulación y circulación doctrinal junto con las regulaciones nacionales e internacionales de las políticas de nacionalidad, dialoga con las prácticas de naturalización, ya sea de extranjeros que deciden naturalizarse, como de ciudadanos nativos que, desde el extranjero, reclaman la protección del Estado.
Desde luego, esta
operación de contacto precisa atender a múltiples dimensiones del objeto
(normativa, política, social, emocional y de género), asentadas en muy
distintos escenarios (una cátedra de Derecho, un juzgado federal, una embajada
argentina en Madrid). Supone, también, tratar con diferentes y desiguales
actores: sujetos políticos, diplomáticos, juristas, jueces federales, y los
mismos extranjeros y nativos. Finalmente, implica asumir
un enfoque de larga duración, que se despliega desde
la independencia hasta los
años 1950.
En suma, se trata de una investigación pionera en varios sentidos, sobre un tema poco problematizado aún por la historiografía argentina y latinoamericana, que ensancha nuestra comprensión de las muy diversas experiencias históricas con la nacionalidad.
Mariana Dain
unc
María Paula Bontempo,
Mujeres en colores. Cosméticos, belleza y consumos femeninos en la primera mitad del siglo xx argentino,
Buenos Aires, Grupo Editor Universitario, 2024, 112 páginas.
Mujeres en colores estudia el proceso que llevó a la aceptación social del maquillaje en la Argentina como un “procedimiento decente de embellecimiento” (p. 56). Esta transformación se dio entre las décadas de 1920 y 1930, y se anudó con una mayor presencia femenina en la esfera pública, particularmente en el mundo del trabajo.
En los dos primeros apartados del libro Bontempo se enfoca en las revistas femeninas de la época y en las formas en que sus páginas difundieron imágenes en las que el maquillaje se volvió ubicuo. El tercer y el cuarto capítulo se concentran en los productos cosméticos; allí se da cuenta de sus formas de circulación, difusión, venta y producción. A partir de esos elementos la autora reconstruye la evolución de esa industria relacionando valores y representaciones con el desarrollo de un mercado muy pujante.
Bontempo muestra cómo los cosméticos fueron uno de los vehículos con que las mujeres comenzaron a tejer nuevas identidades y a construir su lugar en la esfera pública. El relato permite ver el modo que para la emergente figura de la Emujer modernam el maquillaje fue muchas cosas a la vez: un mecanismo de distinción, de afirmación personal, una estrategia de seducción, pero también una oportunidad laboral y un eje sobre el que se articularon espacios por donde circular.
El libro forma parte de una colección que pretende acercar al público general investigaciones académicas relativas a la historia de las mujeres y a los estudios de género; su análisis se apoya en una cuidada lectura de las revistas femeninas que orientaron la opinión y el gusto sobre la belleza y el cuerpo. La autora logra estructurar en una prosa amena y en un texto breve una original historia de múltiples dimensiones. Cabe destacar que este tema prácticamente no había recibido atención en la historiografía local. Si bien se mencionan algunas tensiones, la que se cuenta es principalmente una historia de progresiva aprobación permeada por una visión reconciliada del papel del maquillaje como vehículo de afirmación femenina. El libro dedica menos espacio a las formas en que los cosméticos disciplinaron a las mujeres y a las resistencias que estos suscitaron. Este sesgo no desmerece para nada un trabajo que ofrece una estimulante muestra de lo que la historia cultural de los objetos puede ofrecer para entender procesos sociales más amplios.
Flavia Fiorucci
chi / unq
José Zanca,
Catolicismo y cultura de izquierda en la Argentina del siglo xx,
Buenos Aires, Siglo XXI, 2024, 264 páginas.
En tiempos en que el balance del papado de Francisco pone en escena la porosidad entre lo que construimos como “religión” o “política”, este nuevo libro de José Zanca resulta especialmente oportuno ya que rastrea, a partir de una perspectiva de larga duración, el hilo que va desde los católicos antifascistas de la década de 1930 hasta los artífices de la “teología del pueblo” de la década de 1970, un hilo clave para comprender el pensamiento del pontífice argentino. La apuesta por la categoría de “izquierda” católica se debe, justamente, a que esta permite para el autor abarcar un arco temporal más amplio que otras como “liberacionismo”, “tercermundismo” o “progresismo cristiano”, por ejemplo, posibilitando así pensar la intelectualidad católica con relación a las grandes mutaciones políticas y culturales del siglo xx. De este modo, Zanca retoma y amplía lo trabajado en Cristianos antifascistas. Conflictos en la cultura católica, 1936-1959 (2013) y Los intelectuales católicos y el fin de la cristiandad, 1955-1966 (2006), dando continuidad a todo un proyecto de historia intelectual del catolicismo. Un abordaje que se realiza, por otro lado, a partir de lo que parece un doble acierto metodológico: en primer lugar, el énfasis, conforme al giro material de la historia intelectual, sobre la circulación impresa de las ideas religiosas y, en segundo lugar, la atención prestada a la especificidad de las ideas teológicas, la cual configura una relación con su objeto de estudio a la vez productiva y respetuosa de sus dinámicas nativas. Con este fin, el autor hace un uso no normativo del concepto de secularización que le facilita la comprensión de las relaciones Iglesia/Estado, sacro/profano, religioso/laico, por fuera de los mitos a la vez opuestos y complementarios de la “nación católica” y la “nación laica”. En particular, desarrolla la estrategia de pensar a los intelectuales católicos tras la perspectiva de la “secularización interna”, entendida como el surgimiento de un espacio diferenciado de disidencia en relación con la jerarquía, esto es, de una opinión pública católica que se configura como un campo inédito de debate intelectual. De hecho, la hipótesis central que guía el análisis es que el surgimiento de la “izquierda cristiana” está íntimamente vinculado a ese proceso de secularización interna que, al mismo tiempo, se articula con las maneras de entender y valorar procesos más amplios de secularización. Se trate de Augusto Durelli, de los lectores de Teilhard de Chardin, del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo o de los peritos de la Comisión Episcopal de Pastoral, los intelectuales católicos aparecen en estas páginas en sus sucesivos y heterogéneos intentos de articular productivamente las narrativas teológicas del catolicismo con las demandas modernas de transformación política.
Miguel Isola
uca / conicet
Sebastián Pereyra, Catalina Smuloviz y Martín Armelino (editores),
Por qué leer a Juan Carlos Torre,
Buenos Aires, Edhasa, 2024, 354 páginas.
El origen del peronismo y el poder de los sindicatos en la Argentina del siglo xx, la lógica política de las reformas económicas de los años noventa, la persistencia de la pasión igualitaria como característica de la sociabilidad argentina. Tales son las líneas fundamentales de la obra de Juan Carlos Torre que la Introducción, a cargo de los compiladores del libro, distingue. Cuestiones fundamentales que el sociólogo aborda con una mirada que no disuelve a los actores en sus condiciones estructurales sino que los sitúa ante sus restricciones y alternativas para comprender sus dilemas y decisiones.
Sigue un artículo que analiza sus escritos dedicados a la clase trabajadora antes del peronismo. Si el contexto de los años treinta creaba condiciones que hacían posible la unificación política de la clase obrera, sería solo la contingencia representada por las urgencias políticas de Perón la que suscitaría “el sobredimensionamiento del lugar político de los trabajadores organizados” característico del peronismo. Los siguientes trabajos dan cuenta de las indagaciones del sociólogo acerca de los pasos posteriores de ese poderoso movimiento obrero, lo que conecta con el papel del sindicalismo en los procesos de reforma económica de los noventa, procesos que, como destacan varios colaboradores del libro, merecieron un profundo análisis por parte de Torre. Otros indagan en su mirada acerca de otros movimientos sociales, como el juvenil y, especialmente, el “piquetero”, que asociaba la potencia del movimiento de desocupados, ausente en otras sociedades, con la larga herencia de organización popular e integración social argentinas. Una herencia hoy puesta en cuestión.
A los estudios que analizan cada una de las tres líneas de investigación señaladas se suman otros que bucean en otras áreas de la actividad intelectual de Torre: los avatares de su inmersión en la gestión estatal, retratados en su Diario de una temporada en el quinto piso, su papel en la dirección de la revista Desarrollo Económico, los primeros pasos de su carrera intelectual en el mundo de la nueva izquierda de los sesenta. El libro se cierra con un texto inédito en el que Torre destaca tanto el persistente impulso igualitario de la sociabilidad argentina como los conflictos que ese impulso suscitó.
Ricardo Martínez Mazzola
unsam / unq / conicet